lunes, 6 de mayo de 2013

Hablar de cultura en nuestro país



  • Hablar de cultura en nuestro país, es difícil sin caer en resaltar los errores en que a lo largo del tiempo se han incurrido, siendo muchos los elementos que hicieron posible el avasallamiento visceral de nuestra identidad.
    Si bien tenemos un ancestro cultural que es el aborigen, el que unido al español de la conquista, nos dio por nacimiento al mas preclaro hombre argentino, EL GAUCHO.
    Ese arquetipo americano llamado Gaucho, mas indio que blanco, resultado engendroso y no pensado por los estrategas de la conquista, maldecido y pisoteado, utilizado para la lucha contra el indio primero y para las guerras civiles después.
    Hasta aquí podríamos señalar que hay una historia, después de la guerra contra el Paraguay, a quien deberíamos pedir perdón cada día de nuestra existencia como país, se teje otra parte triste y poco conocida de nuestro pasado infame, la historia donde surgen como grandes prohombres nombres como Mitre, Urquiza, Sarmiento, Rivadavia, que manchan el prestigio y hombría de bien de verdaderos héroes como San Martín, “El Padre de la Patria”, Belgrano, Guemes, Dorrego etc., que casi se los mantiene en el olvido debido a los intereses extranjerizantes de los que terminaron con la idea de la gran unión de la America del Sur.
    Una vez producida la entrega de nuestra patria a intereses foráneos, llegó la invasión de europeos que las mas de las veces venían con subsidios del estado para trabajar la tierra, semillas, maquinas, herramientas, viviendas, todo para el extranjero, mientras el hombre de nuestras pampas, se le cercenaba toda posibilidad de subsistencia.
    Y siguieron llegando allende los mares, que como dice nuestra constitución, “y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”, pero aquí se produce el mayor de todos los males ya que con el tiempo y permitido y amparados por nuestras leyes extranjerizantes también, es que se van creando pequeñas republiquetas dentro de nuestra geografía patria.
    En lugar de dejar establecido como en la actualidad se hace en casi todos los países del mundo, no hubo leyes de protección y fomento de nuestra cultura tradicional y popular, por lo que cada colectividad fomentó y revalorizo su cultura europea, por lo que , ante tanta cantidad de inmigrantes, nos vimos superados por costumbres, vestimentas, música, ritmos y formas que nada tienen que ver con nuestra identidad y en vez de fomentar el amor por esta tierra que les dio cobijo, comida, pan y por sobre todo paz, propendieron a la desaparición casi total de nuestra cultura tradicional y popular, y aquellos que ahora pretenden proyectarse como cultores de lo nuestro, solo han logrado una música amanerada, hibrida, y sin esencia, lo que hace que todos crean, principalmente los jóvenes y niños que tienen a esos referentes que les brindan las grandes discográficas y los medios que obedecen a pautas extranjerizantes y afanes económicos desmedidos.
    De que cultura o de que identidad podemos hablar, si todos los funcionarios y políticos o mejor dicho, politiqueros del país se vivieron rasgando las vestiduras hablando del Bicentenario, y nadie, pero nadie se ha detuvo a pensar en que es lo que dejaremos como nación en este acontecimiento, que debió ser el mas significativo y caro a los sentimientos de patria de quienes habitamos esta bendita tierra, que hoy carece de identidad.

    Y si las distintas comunidades que se llegaron a estas latitudes a poblarla y a encontrar en ellas su “Tierra prometida”, quisieran haber festejado este aconteciendo, deberían haber comenzado por hacer un “mea culpa” y tratar de inculcarle a sus hijos y nietos todo lo que tiene sabor a argentinidad, sus costumbres, su música, sus danzas, su historia, etc. y comenzar a reivindicar a esta tierra que les dio todo, haciendo realidad el sueño de: “HACER LA AMERICA”.
    Pero como dice el dicho popular: “La culpa nos es del chancho, sino de quien le da de comer”, porque jamás hubieron políticas de protección de lo nuestro, excepto rarísimas ocasiones y la prueba la tenemos muy clara y evidente en que hay leyes que nunca se cumplieron, como por ejemplo la de promover la difusión en todos los medios de comunicación radial y televisiva un 75% de música nacional y eso jamás se ha cumplido.
    De que festejo en este BICENTENARIO, podemos hablar, si somos, porque nos han hecho sentir, extranjeros en nuestra propia tierra, donde tan solo por decir estas cosas somos declarados enemigos de la patria, y todo porque en los últimos años son justamente los hijos y nietos de esos extranjeros que han creado republiquetas en nuestra propio país, los forjadores de que eso jamás se revierta, por conveniencias espurias que han terminado con nuestra identidad, al punto tal que esos mismos descendientes de europeos, hoy han disfrazado al GAUCHO”, con vestimentas ridículas y hasta vergonzosas, que son mas de utilería y de promoción turística que una verdad histórica que, debiera enorgullecernos en este acontecimiento, muestran a un gaucho amanerado, que tira por el suelo la imagen que en el mundo entero fue reconocida como un arquetipo americano.
    Lo antedicho es solamente un granito de arena del despiadado despojo que se hizo a nuestra identidad, de que manera van a festejar todos los extranjeros en este bicentenario, seguramente felices por haber logrado su cometido, porque los pueblos se los somete o por las armas o por la cultura y acá claro esta que las armas nunca dieron ese poder a nadie.
    Y otro aporte a esta falta de identidad la hacen los grandes grupos económicos que desde antes de 1810 conforman las elites de poder en este país que de federal no tiene absolutamente nada, es unitario y siempre hemos sido dominados y dependientes de Buenos Aires, desde donde se nos dice si los gobernantes deben seguir en sus cargos o deben irse, por la puerta grande o por los golpes de estado que siempre han sido asestados por esos terratenientes, que generalmente son los dueños de las grandes extensiones de campos, en connivencia con poderosos de Inglaterra de quienes son socios o testaferros y a eso como si fuera poco debemos sumarle que son los dueños de los medios de difusión, que hacen subir o bajar a los gobernantes.

    Mas que de multiculturismo hablaríamos de multifacismo y de entrega de la patria por el poder de las multiculturas que han terminado para siempre con nuestro pasado de gloria.

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